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La mala memoria política y las familias numerosas
Redacción
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: www.familiasnumerosas.org/congresos.info.php?id=8

E
l día 21 de febrero de 2004 se celebró en Santiago de Compostela el IV Congreso Nacional de Familias Numerosas, con la asistencia de 1500 personas de las diversas Asociaciones y Federaciones españolas de familias numerosas.
Participaron personalidades tales como José Luis Rodríguez Zapatero, Eduardo Zaplana, Manual Fraga Iribarne, Ana Pastor, Lucía Figar, Pilar Rojo Nogueira, Teresa Rey y José A. Sánchez Bugallo.

El lema del congreso fue “La aportación de las familias numerosas”, y entre los diferentes discursos de máxima expectación fue el de entonces candidato a la presidencia del Gobierno José Lis Rodríguez Zapatero, que precisamente por el contenido de su exposición y la falta de realidad actual merece la pena su relectura.

Quiero en primer lugar agradecer muy sinceramente la invitación que se me ha hecho a participar en el IV Congreso de la Federación de Familias Numerosas; creo que han elegido ustedes una buena causa y han elegido también para este Congreso una bella ciudad como es Santiago de Compostela. Espero que el desarrollo de su Congreso sea un aldabonazo, un paso adelante para llamar la atención sobre la situación de la familia en nuestro país.

La familia, y ustedes lo saben bien, es la institución mejor valorada en nuestra sociedad, así lo dicen todas las encuestas; sin embargo, nuestro país es el país que menos ayuda da a la familia de toda la Unión Europea, cuatro veces menos. También es el país que menos prestaciones ofrece por cada hijo o hija que tenemos a nuestro cargo, siete veces menos que la media europea. Podría seguir acumulando cifras en este recorrido: Dinamarca multiplica por 9 nuestra oferta pública de plazas en educación infantil; Suecia lo hace por 8 y Francia por 5; la tasa de escolarización en educación infantil en España no llega al 10 por ciento de los niños y así podríamos seguir sucesivamente.

La consecuencia de estas cifras es otra cifra que la resume de una manera muy clara: España se ha convertido en el quinto país del mundo con menor número de hijos; sólo Ucrania, Eslovenia, Bulgaria y Letonia tienen menos hijos que nosotros. Extraigo la primera conclusión: España necesita más hijos, España necesita más niños.

La baja natalidad es siempre una llamada de alarma en una sociedad, un termómetro de que algo pasa, de una mala salud social, un país con pocos hijos es un país con escasa confianza en el futuro y un país que ha reducido su natalidad, como es el caso de España, es un país que ha reducido su esperanza en el futuro. Lo que indica este termómetro de la baja natalidad es la desprotección en la que se encuentran las familias españolas, los problemas cada vez mayores a los que se enfrentan y que no son ningún secreto para los jóvenes de este país: empleo precario, viviendas caras, sobre endeudamiento, pocas escuelas infantiles, inexistencia de apoyo para las personas dependientes y en muchos casos deterioro de los servicios públicos de protección social.

Ante esta señal de alarma clara y contundente poco se ha hecho hasta este momento; hay un Plan Integral de Apoyo a la familia, sí, plan que inicialmente no contó con la financiación adecuada. Se ha aprobado, sí, una Ley de Protección a las Familias Numerosas, pero fue una ley que en algunos aspectos incluso rebaja beneficios alcanzados en leyes de 1971. Por eso, esas leyes no contaron con nuestro apoyo; se aprobaron ayudas de 100 euros para madres trabajadoras con hijos menores de 3 años, pero se discriminó al resto de madres que trabajan en casa o a las que están buscando empleo.

Pero lo que más me importa hoy no es evaluar lo que se ha hecho o lo que no se ha hecho; lo que más me importa hoy es hablar de lo que queda por hacer. La protección a las familias no puede limitarse a una serie de medidas aisladas, porque no se trata de poner parches o de prestar ayudas puntuales; se trata de problemas que no resuelven ni el mercado ni la buena voluntad en muchos casos de individuos particulares, que le corresponde, por tanto, resolver a los poderes públicos en una sociedad que crea en sí misma.

A los socialistas se nos acusado muchas veces -creo que es bueno que lo reconozca públicamente-, de no defender suficientemente la familia, vamos a ser sinceros. Es verdad que les habla una persona creyente de la familia; es más, es de las cosas en las que más creo en la vida, en la familia, tanto como en mis ideas, y esa crítica que se nos ha hecho se recibe fundamentalmente por no defender suficientemente a la familia como institución. Permítanme que diga que en algunos puntos la crítica puede ser algo injusta; si hay políticas que benefician inequívocamente a la familia, esas políticas son las que tienen que ver con el Estado del bienestar o con las políticas sociales, y muchas de esas políticas -seguro que se acuerdan- las pusieron en marcha gobiernos socialistas en diversos países europeos a mediados del pasado siglo y en nuestro país se iniciaron 30 años más tarde, en la década de los 80.

En 1985, por ejemplo, se puso en marcha desde la Dirección General de Acción Social el primer centro público de familia y convivencia, un organismo que no había existido hasta esa fecha. La unión Internacional de Organismos Familiares recibió apoyo oficial y se puso en marcha el I Congreso Nacional sobre la Familia, iniciándose un plan de subvenciones a estas organizaciones para el desarrollo de su actividad. Ahora bien, en este momento, después de ocho años de gobierno popular no se ha avanzado adecuadamente en los derechos de las familias ni de muchas personas que necesitan la ayuda del Estado, a través de la sociedad.

Entre 1995 y 2003 la desigualdad ha aumentado en España un 25%; en el año 1993 el gasto en protección social alcanzó la cota máxima que ha tenido España nunca. Llegó al 24 % del PIB y también fue cuando más nos aproximamos a Europa que entonces dedicada un 28,8 %.

A pesar de los discursos la realidad va por otro lado y el Gobierno dedica a la familia –insisto- cuatro veces menos que la media europea. El déficit social alcanza dimensiones muy graves en las prestaciones y servicios que el Estado ofrece a las familias. Por ello, les quiero afirmar con toda rotundidad que la protección a las familias constituye para nosotros los socialistas el centro de gravedad de la ampliación y el desarrollo de las políticas sociales; es más no concibo una auténtica política social que no tenga como objetivo el apoyo a las familias.

Por ello, les digo que, si obtenemos la confianza de la mayoría de las familias, mi Gobierno incrementará los recursos para protección a las familias hasta llegar a la media europea en los próximos ocho años. Las familias necesitan apoyo y mi compromiso con ellas es firme y decidido. Si ustedes cogen nuestro programa electoral, advertirán que hemos hecho de las familias el eje de las políticas de bienestar que planteamos en nuestro proyecto.

Y quiero anticipar aquí que me propongo crear la Secretaría de Estado de Políticas Familiares, porque pretendo que en mi Gobierno la política familiar tenga un nivel político que se corresponda con la voluntad de hacer del bienestar de las familias uno de los grandes objetivos de la acción política. Y queremos también contar con los representantes de las asociaciones de familias, con su participación activa en la definición de las políticas que afecten a las familias. Por ello constituiremos un nuevo Consejo Estatal de Políticas de Familia, del que formarán parte las diferentes entidades de familia, expertos y representantes de las administraciones. Pero además de leyes y de organismos, es decisiva naturalmente la inversión, es gasto público y nuestro objetivo es como decía anteriormente multiplicar por tres la inversión destinada a protección familiar. Y por ello ratificaremos el Código Europeo de Seguridad Social, que establece una inversión mínima del 1,5 % del PIB en protección a la familia.

El apoyo más importante que podemos y debemos dar a las familias viene sin lugar a dudas del gasto social. En este sentido quiero reiterar aquí un compromiso y lo hice explícito cuando mi partido presentó un documento alternativo a los Presupuestos generales del Estado de este año. Dijimos que el gasto social crecería más de un 7% y que ganaría peso en el conjunto del gasto público.

Porque en una sociedad desarrollada como la nuestra no podemos permitir que haya personas que no pueden valerse por si mismas y permanezcan en el desamparo. En una sociedad en la que cada vez es más difícil dedicar tiempo a nuestros hijos y a nuestros mayores no podemos permitir que las mujeres carguen en solitario con la responsabilidad y el peso del cuidado familiar y especialmente de la atención a los mayores. No podemos admitir que la conciliación de la vida laboral y familiar sea una proeza, no podemos admitir que sigan existiendo graves riesgos de exclusión social para muchas de las personas que nos rodean; que haya niños pequeños no escolarizados o mayores condenados a la soledad.

Nosotros creemos que ha llegado la hora de emprender un giro hacia una España mucho más social, hay razones de justicia y sensibilidad social para hacerlo, desde luego; pero es que además soy de los convencidos de que la inversión social, el apoyo a la familia, tiene importantes retornos económicos, es rentable, si me permitís la expresión. Una sociedad cohesionada, satisfecha de su modelo social, de su armonía y equilibrio, de la atención a los desfavorecidos es también una sociedad más competitiva, más capaz y más eficiente.

Nuestro país ha conquistado en décadas pasadas logros de bienestar social importantes, en el ámbito de la educación obligatoria, de la universalización de la atención sanitaria o de las pensiones; corresponde ahora dar un nuevo paso y ocuparnos de aquellas personas prioritariamente que, por su edad o su discapacidad, no pueden valerse por sí mismas. Por eso, si los españoles nos otorgan su confianza el objetivo social de mi Gobierno será cero mayores desatendidos, ningún discapacitado abandonado a su suerte, todas las personas que no puedan valerse por sí mismas tendrán asistencia, a domicilio, a distancia o en una residencia. El fenómeno de la dependencia que tanto impacto tiene en el bienestar de las familias no es nuevo en España, lo nuevo y alarmante son las dimensiones que ha alcanzado.

Quiero recordar que en la actualidad más de dos millones de personas por su discapacidad o por su edad necesitan cuidados para su vida diaria. Lo alarmante es la escasez de ayuda pública y la sobrecarga que esto supone para estas familias. Por eso vamos a elaborar una Ley básica de protección a las personas dependientes y a crear una red de servicios sociales que potenciará los servicios de ayuda a domicilio y tele asistencia, incrementará las plazas en residencia y centros de día. El marco será el Plan general de la dependencia que se iniciará con una aportación de 1.000 millones de euros al año.

Crearemos también una red de escuelas infantiles en cooperación con Comunidades Autónomas y ayuntamientos para que en seis años 300.000 familias con niños de 0 a 3 años dispongan de plaza en escuelas infantiles. Para ello la aportación inicial del Gobierno será de 1.000 millones de euros.
Déjenme decirles que estoy decidido a que las familias numerosas sean especialmente reconocidas y valoradas, tanto en nuestra legislación como en las políticas concretas que se llevan a cabo desde los poderes públicos. Hasta el momento no han sido tenidas en cuenta de manera suficiente; incluso en algunos casos se han visto discriminadas y no han contado con los apoyos que necesitan. Las políticas de apoyo a las familias numerosas han de ser más equitativas, más justas y también más generosas. Mayor equidad y progresividad a la hora de establecer las políticas fiscales de apoyo a las familias numerosas, más y mejores prestaciones y servicios; acciones integrales de apoyo en campos como la educación, la vivienda y el transporte; eso son compromisos para mejorar las condiciones y las posibilidades de las familias numerosas que me propongo llevar adelante desde el Gobierno de España.

Sabemos bien que la natalidad no se promueve sólo con desgravaciones fiscales; una buena política de natalidad es aquella que logra crear condiciones para que quienes lo deseen puedan tener hijos sin que esta decisión acarree dificultades insoportables. Sabemos bien que las generaciones jóvenes y sus familias miran con preocupación la situación de incertidumbre laboral. 500.000 familias con todos sus miembros en paro, vivienda inaccesible con precios que ha crecido en estos 8 años 5 veces más que los salarios, hipotecas vitalicias y trabajos de 10 días para muchos jóvenes. Estas son las cargas de responsabilidad que tienen que asumir una parte importante de la población y especialmente los jóvenes cuando tienen que decidir tener hijos.

Ayudar a las familias es ayudar a las personas que las integran, especialmente a la mujer que soporta una responsabilidad desproporcionada y que se ve frecuentemente discriminada en su vida profesional y hay que revelarse contra ese rol de la mujer que trabajando fuera y cuidando hijos si esa es su opción, familia y hogar, en una doble jornada escandalosa y que en muchos casos la sociedad contempla como natural.

Son indispensables medidas que faciliten la conciliación entre la vida laboral y familia. Por ello me comprometo a establecer medidas para que España avance hacia un horario más europeo, ello implica favorecer la extensión de la jornada continua, porque la pregunta y ustedes lo saben bien, es cómo se puede atender y educar a los hijos si se llega muchas veces a casa cuando ya están acostados. Igualmente estableceremos más facilidades legales para la jornada laboral flexible y para reducir voluntariamente de manera temporal la jornada de trabajo para dedicar más tiempo al cuidado de hijos o a atenciones familiares graves; hablo también de la posibilidad de mejorar las condiciones en excedencia o de la suspensión de contrato laboral con reserva del puesto ante situaciones familiares inesperadas y que representen gravedad; hablo por supuesto del derecho de los padres a disfrutar de un permiso retribuido por paternidad de hasta dos semanas independiente del de la madre o de ampliar hasta 18 semanas el permiso obligatorio de maternidad vigente hasta ahora o a 20 semanas si se trata de adopciones o acogimiento de menores.

El Gobierno que yo presida si así lo quieren los españoles implantará ayudas directas y universales por hijo a cargo destinadas a todas las familias independientes del nivel de renta.

En definitiva, reitero mi compromiso con la familia, respeto, porque forma parte de mi manera de entender la sociedad, la vida pública y la vida; respeto, desde la máxima tolerancia, el concepto de familia que cada uno tiene y respeto, porque forma parte de nuestra tradición, que el vínculo jurídico del matrimonio es, sin duda alguna, un elemento nuclear en la familia.

La familia es para la mayoría de nosotros el lugar en el que se realizan nuestros deseos de bienestar y seguridad; es el lugar en el que más afecto y felicidad se encuentra uno y os puedo asegurar que todas las políticas de bienestar de mi Gobierno reforzarán el papel de la familia y apoyarán de manera muy especial a las familias numerosas.

Y en este sentido, quiero hacer una mención especial del Plan +Familia concebido por la Federación Española de Familias Numerosas, donde se evidencia la enorme importancia de la iniciativa social en el apoyo a las familias, y por eso quiero felicitar por ese Plan y por ese trabajo a la Federación. Una iniciativa que debe contar con el respaldo gubernamental para lograr que, como se dice en el propio plan, ser más cueste menos; feliz idea, feliz frase.

Es cierto que tenemos una de las natalidades más bajas del mundo; es un problema serio y complejo y, sin duda, hay muchos factores que inciden en esta circunstancia, pero estoy seguro de que entre ellos se encuentra una que es la falta de esperanza para muchas familias. A los españoles les cuesta, a muchas familias, a muchas personas que quieren formar una familia nos cuesta confiar en el futuro; quizá porque creemos que el futuro no nos depara cosas demasiado alentadoras.

Desde aquí quiero que salgan con el convencimiento de que mi propósito y mi idea es la contraria; quiero convocar a la esperanza desde el apoyo a la familia; quiero convocar al convencimiento de que España iniciará una etapa por fin de apoyo verdadero a las familias, que viene siendo tan necesario desde hace años; no hay mejor política familiar, ni mejor estímulo a la natalidad, que construir una España mejor, una España como la que se merecen nuestras familias, nuestros hijos y nuestras hijas. Muchas gracias.